Ese dia madrugamos en Paris y
salimos desde el Hotel Littre en Montparnasse donde nos hospedábamos via las
oficinas de Cityrama cerca del JArdin de Las Tullerias, donde teníamos que
estar a las 7:00 am para comenzar el tour, el autobús arrancaría unos 45
minutos después. Luego de cerca de hora y media de recorrido llegamos a la
Ciudad de Reims, en la Region del Champagne y conocida en todo el mundo por sus
vinos espumosos, Champagne. Reims es también la ciudad de las coronaciones
donde la mayoría de los reyes Franceses fueron coronados. Bueno como les
contaba, luego de l paseo llegamos a las bodegas de Mumm, allí fue nuestro
primer contacto con el burbujeante mundo del Champagne, la bodega Mumm entre
otras muchas distinciones es la champaña oficial de la casa real británica, lo
cual habla muy bien de su calidad. Lo único que lamentamos del tour es que el
mismo era en ingles (no conseguimos en los días que estuvimos ninguno en
español) y a mi esposa y a mi se nos hacia un poco difícil mantener la
traducción, pero nos la apañamos bien con el ingles. La visita nos llevo cerca
de 30 metros por debajo de la tierra a sus bodegas, donde vimos procesos de
fabricación, los “pupitres” donde colocan las botellas, el proceso de envejecimiento,
todo hasta llegar el gran “finale” una degustación de “Cordon Rouge” que es el caldo mas conocido y vendido de
esta prestigiosa casa, en una especia de “Tienda bar” donde se puede comprar
una gran cantidad de souvenirs distintos, tampoco crean que fue una extensa
degustación fue una mera copa, y la abierta posibilidad de comprar cualquier
souvenir para llevar a los amigos.
| Quería llevarse todo el pupitre |
| Champagne con poder jejejeje |
| De que tamaño quiere el ratón del día siguiente |
| No me quiero ir!!! jejejeje |
No voy a explicar la majestuosa
historia de esta catedral símbolo del poder francés. Como hecho anecdótico
puedo decir que cuenta con un conjunto ornamental de más de 2000 esculturas,
cuestión por demás alucinante eso para empezar. Disfrutar de semejante
patrimonio lleva su tiempo, lastimosamente no teníamos mucho porque debíamos
seguir a almorzar en uno de los cafecitos (un rico quiche y una creppe) que
rodean la plaza.
A pesar de su saqueo y casi
destrucción durante la Revolución francesa, la II Guerra Mundial y el impetuoso
ritmo industrial de la ciudad, el edificio ha podido ser restaurado y ha
llegado a salvo, que no muy sano, a nuestros días.
Por mi parte, he quedado enamorado
del exterior de la catedral, ya que sus diferentes fachadas son un auténtico
libro en piedra. El interior es sublime, con los vitrales del color azul que
caractariza a Francia, preciosas y oníricas las realizadas por Marc Chagall.
Cuando veo estos edificios, la
impresión que nos produce hoy en día, no puedo dejar de imaginar que les
pasaría por la cabeza a las personas contemporàneas a su construcción y no dejo
de maravillarme por esos maestros constructores, los albañiles y resto de
personas que contribuyeron a la creación de estas maravillosas obras. Sólo me
queda darles las gracias, disfrutar de sus obras y de su esfuerzo.
La Catedral, junto al Palacio de
Tau y la Basílica de Sant Remy han pasado a formar parte del Patrimonio Mundial
de la Unesco.
Luego de La Catedral de Reims,
llegamos a otro templo pero a uno del buen beber, creado por el monje Dom
Perignon, la palabra "champagne" significa lo mismo en todos los
idiomas. Sinónimo de burbujas, de fiesta y de placer, el rey de los vinos
adquiere sus nobles cualidades a lo largo de un complicado proceso de
elaboración, con frecuencia en un magnífico entorno.
La historia se respira en cada
rincón de esta magnífica casona. Y aquí también, lo esencial se oculta bajo sus
pies, en las cavas y canteras de rocas caliza galorromanas, donde el champagne
va tomando cuerpo…
La historia de este champagne se remonta a
1743, año en que Claude Moët funda la casa Möet y comienza a producir esta
espumosa bebida que se ganará el aprecio en la zona. Pero su fama no se expandirá
mas allá de la región hasta 1792, año en que el nieto de Claude Moët, Jean-Rémy
Moët releve a su abuelo y transforme ese tradicional vino de la región en un
producto de lujo conocido internacionalmente. Desde entonces, Moët &
Chandon es sinónimo del lujo y la exquisitez. Adjetivos que disfrutamos desde
el preciso momento de cruzar sus puertas, fuimos recibidos por exquisitas
creaciones exhibidas de LaCroix y de Gaultier quienes, valga la acotación, esa
tarde tenían un desfile en las afueras de la casona.
Pues bien, para aquellos que lo
deseen, se pueden visitar sus bodegas, y hacer un recorrido no solo por los
centenarios subterráneos, sino por la historia de la familia. Además, los
visitantes pueden descubrir la elaboración del champagne.
La visita comienza en el centro
de Epernay, en el edificio que acoge las bodegas desde sus inicios. Estas se
ofrecen en varios idiomas, entre ellos francés, ingles, alemán, italiano o
español.
| Rindiéndole honores al monje |
| Mi flor entre otras |
El precio de la entrada varia
dependiendo del tipo de visita. La Visita Tradicional, que incluye una copa de
Moët Imperial cuesta 14,50 euros. El Tour Imperial, que cuesta 22,00 euros,
termina con una degustación de Moët Imperial y Rosé Imperial. Y, por ultimo, la
Visita Grand Vintage incluye una copa de Grand Vintage 2003 y una de Grand
Vintage 2003 Rosé, por el precio de 27,00 euros, lastimosamente eso te lo
avisan al final (en nuestro caso en el tour era la visita tradicional) pero
gustosamente hubiésemos pagado la diferencia para la Grand Vintage.
Para terminar el tour, el visitante
disfruta de la degustación de champagne incluida en la entrada. Eso si, no se
puede abandonar Epernay sin disfrutar de sus rincones, por lo que el visitante
deberá perderse en la pequeña villa y disfrutar de la capital del champagne.
Al terminar la visita, luego del
obligado por la tienda de Moet&Chandon donde mi esposa y yo compramos los
debidos souvenirs (delantales, capuchones, botellas, etc) volvimos a Paris a
disfrutar de nuestra Luna de Miel y días después seguir a Londres, visita que les
contaremos en una próxima entrega…
Y como dijera un escritor español "Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia." Enrique Jardiel Poncela (1901-1952)