jueves, 4 de abril de 2013

Un dia de paseo entre Burbujas


Ese dia madrugamos en Paris y salimos desde el Hotel Littre en Montparnasse donde nos hospedábamos via las oficinas de Cityrama cerca del JArdin de Las Tullerias, donde teníamos que estar a las 7:00 am para comenzar el tour, el autobús arrancaría unos 45 minutos después. Luego de cerca de hora y media de recorrido llegamos a la Ciudad de Reims, en la Region del Champagne y conocida en todo el mundo por sus vinos espumosos, Champagne. Reims es también la ciudad de las coronaciones donde la mayoría de los reyes Franceses fueron coronados. Bueno como les contaba, luego de l paseo llegamos a las bodegas de Mumm, allí fue nuestro primer contacto con el burbujeante mundo del Champagne, la bodega Mumm entre otras muchas distinciones es la champaña oficial de la casa real británica, lo cual habla muy bien de su calidad. Lo único que lamentamos del tour es que el mismo era en ingles (no conseguimos en los días que estuvimos ninguno en español) y a mi esposa y a mi se nos hacia un poco difícil mantener la traducción, pero nos la apañamos bien con el ingles. La visita nos llevo cerca de 30 metros por debajo de la tierra a sus bodegas, donde vimos procesos de fabricación, los “pupitres” donde colocan las botellas, el proceso de envejecimiento, todo hasta llegar el gran “finale” una degustación de “Cordon Rouge”  que es el caldo mas conocido y vendido de esta prestigiosa casa, en una especia de “Tienda bar” donde se puede comprar una gran cantidad de souvenirs distintos, tampoco crean que fue una extensa degustación fue una mera copa, y la abierta posibilidad de comprar cualquier souvenir para llevar a los amigos.

Quería llevarse todo el pupitre

Champagne con poder jejejeje

De que tamaño quiere el ratón del día siguiente


No me quiero ir!!! jejejeje
De allí salimos a la Catedral de Reims, visitar esta impresionante catedral nos adentra en un mundo de cifras, historia, arte y espiritualidad sin precedentes. No sé como me he podido mantener en equilibrio durante el recorrido porque el hecho de no parar de mirar hacia arriba o de intentar recopilar toda la información que podía ante mis ojos, me ha hecho difícil pasear alrededor de este grandioso monumento, que en ese día de diciembre, se encontraba helado.

No voy a explicar la majestuosa historia de esta catedral símbolo del poder francés. Como hecho anecdótico puedo decir que cuenta con un conjunto ornamental de más de 2000 esculturas, cuestión por demás alucinante eso para empezar. Disfrutar de semejante patrimonio lleva su tiempo, lastimosamente no teníamos mucho porque debíamos seguir a almorzar en uno de los cafecitos (un rico quiche y una creppe) que rodean la plaza.


A pesar de su saqueo y casi destrucción durante la Revolución francesa, la II Guerra Mundial y el impetuoso ritmo industrial de la ciudad, el edificio ha podido ser restaurado y ha llegado a salvo, que no muy sano, a nuestros días.
Por mi parte, he quedado enamorado del exterior de la catedral, ya que sus diferentes fachadas son un auténtico libro en piedra. El interior es sublime, con los vitrales del color azul que caractariza a Francia, preciosas y oníricas las realizadas por Marc Chagall.
Cuando veo estos edificios, la impresión que nos produce hoy en día, no puedo dejar de imaginar que les pasaría por la cabeza a las personas contemporàneas a su construcción y no dejo de maravillarme por esos maestros constructores, los albañiles y resto de personas que contribuyeron a la creación de estas maravillosas obras. Sólo me queda darles las gracias, disfrutar de sus obras y de su esfuerzo.
La Catedral, junto al Palacio de Tau y la Basílica de Sant Remy han pasado a formar parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Luego de La Catedral de Reims, llegamos a otro templo pero a uno del buen beber, creado por el monje Dom Perignon, la palabra "champagne" significa lo mismo en todos los idiomas. Sinónimo de burbujas, de fiesta y de placer, el rey de los vinos adquiere sus nobles cualidades a lo largo de un complicado proceso de elaboración, con frecuencia en un magnífico entorno.
La historia se respira en cada rincón de esta magnífica casona. Y aquí también, lo esencial se oculta bajo sus pies, en las cavas y canteras de rocas caliza galorromanas, donde el champagne va tomando cuerpo…
La historia de este champagne se remonta a 1743, año en que Claude Moët funda la casa Möet y comienza a producir esta espumosa bebida que se ganará el aprecio en la zona. Pero su fama no se expandirá mas allá de la región hasta 1792, año en que el nieto de Claude Moët, Jean-Rémy Moët releve a su abuelo y transforme ese tradicional vino de la región en un producto de lujo conocido internacionalmente. Desde entonces, Moët & Chandon es sinónimo del lujo y la exquisitez. Adjetivos que disfrutamos desde el preciso momento de cruzar sus puertas, fuimos recibidos por exquisitas creaciones exhibidas de LaCroix y de Gaultier quienes, valga la acotación, esa tarde tenían un desfile en las afueras de la casona.
Pues bien, para aquellos que lo deseen, se pueden visitar sus bodegas, y hacer un recorrido no solo por los centenarios subterráneos, sino por la historia de la familia. Además, los visitantes pueden descubrir la elaboración del champagne.
La visita comienza en el centro de Epernay, en el edificio que acoge las bodegas desde sus inicios. Estas se ofrecen en varios idiomas, entre ellos francés, ingles, alemán, italiano o español.

Rindiéndole honores al monje

Mi flor entre otras

El precio de la entrada varia dependiendo del tipo de visita. La Visita Tradicional, que incluye una copa de Moët Imperial cuesta 14,50 euros. El Tour Imperial, que cuesta 22,00 euros, termina con una degustación de Moët Imperial y Rosé Imperial. Y, por ultimo, la Visita Grand Vintage incluye una copa de Grand Vintage 2003 y una de Grand Vintage 2003 Rosé, por el precio de 27,00 euros, lastimosamente eso te lo avisan al final (en nuestro caso en el tour era la visita tradicional) pero gustosamente hubiésemos pagado la diferencia para la Grand Vintage.
Para terminar el tour, el visitante disfruta de la degustación de champagne incluida en la entrada. Eso si, no se puede abandonar Epernay sin disfrutar de sus rincones, por lo que el visitante deberá perderse en la pequeña villa y disfrutar de la capital del champagne.
Al terminar la visita, luego del obligado por la tienda de Moet&Chandon donde mi esposa y yo compramos los debidos souvenirs (delantales, capuchones, botellas, etc) volvimos a Paris a disfrutar de nuestra Luna de Miel y días después seguir a Londres, visita que les contaremos en una próxima entrega…

Y como dijera un escritor español "Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia." Enrique Jardiel Poncela (1901-1952)

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